La asociación Chilena de Seguridad (ACHS) está
desarrollando la campaña, "En este regreso a clases, saquémonos un 7 en
prevención", iniciativa que pone énfasis en la prevención de los
accidentes del trabajo y los problemas de salud laboral de los trabajadores del
mundo de la educación, entre estos, profesores, educadoras de párvulos,
asistentes de párvulos, auxiliares, asistentes de la educación y directivos.
La ACHS explicó que marzo es un mes marcado por el
regreso a clases y la rutina en general, y uno de los más afectados son quienes
se desempeñan en el rubro de la educación.
En los meses de marzo y abril se incrementan los
accidentes del trabajo en el sector educación, ya que el largo período de
vacaciones genera ansiedad en los estudiantes y también en los apoderados, lo
que produce que los funcionarios de estos establecimientos se vean sometidos a
niveles de carga física y mental superior a la de otras épocas del año.
Además, la totalidad de la atención de los directivos,
supervisores, educadores y trabajadores del sector educación, está centrada en
la gestión administrativa y educativa del inicio del año escolar, dejando de
lado temas propios de su gestión como es el control de los peligros.
Leonardo Aguirre, especialista del sector educación de la
ACHS, dijo que, como cada año, se ha puesto a disposición de la comunidad
escolar una nueva campaña.
Con respecto a los tipos de enfermedades laborales a las
que se exponen los profesores, el especialista dijo que las más frecuentes son
las laringopatías, los trastornos músculo-esqueléticos por sobre esfuerzos y
los problemas de salud mental. En términos de gravedad o de días de licencia
médica, este orden se invierte, siendo los problemas de salud mental los que más
días de licencia requieren.
El rol de los trabajadores de la educación es fundamental
para mantener las condiciones de salud y seguridad en el trabajo. En el caso
particular de los educadores y docentes, éste es más importante aún porque,
además de cuidar su propia seguridad, tienen la oportunidad de ir formando una
cultura de prevención trabajando estos temas con el ejemplo y curricularmente
con sus alumnos desde el jardín infantil hasta que los jóvenes egresen de
cuarto medio.
Aguirre enfatizó que la prevención de riesgos en un
establecimiento educacional es mucho más que contar con un plan de emergencias
para saber actuar correctamente. Se trata de anticiparse a los hechos "es
necesario identificar los peligros existentes y adoptar las medidas oportunas
para evitar que estos puedan dañar a sus estudiantes, a sus familias y a ellos
mismos, por tanto a toda la comunidad educativa", indicó.
En la actualidad, la ACHS cuenta con una malla de
capacitación especial para el sector educación, a la que pueden acceder las
instituciones y los establecimientos de educación con los cursos presenciales y
en la modalidad e-learning.
El especialista recomendó a los docentes, usar calzado apropiado
para el trabajo en la sala: de taco bajo, blandos, con planta de goma y que
afirmen bien el pie para evitar torceduras y caídas.
También, evitar permanecer sentado, arrodillado, agachado
o de pie por períodos largos de tiempo. Alternar el trabajo sentado y de pie y
tratar de caminar dentro de la sala; cuidar la salud vocal, evitar dar gritos
cuando se esté en la sala de clases.
Igualmente, al agacharse para acercarse a un niño
pequeño, se deben flectar las rodillas, de esta forma se evita el dolor de
espalda. Si debe tomarlo en brazos, recordar agacharse siempre flectando
rodillas y manteniendo la espalda lo más recta posible. Usar las piernas para
levantarlo.
Preferir una alimentación sana y balanceada que contenga
verduras y frutas; al observar a los niños en conductas difíciles de manejar
hay que intentar generar vínculos con él para comprenderlo y apoyarlo.
Dijo que trabajar con niños puede generar a veces desgaste,
por lo que se recomienda realizar labores para desconectarse del trabajo.


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