El estigma de las enfermedades de salud mental
Miles de personas en nuestro país sufren de trastornospsiquiátricos. De hecho, es probable que todos tengamos un amigo, familiar o
conocido que padezca alguno. Pero tras ellos suelen esconderse muchos mitos que
dificultan el diagnóstico, tratamiento e integración social de quienes los
sufren. ¿Qué podemos hacer para revertir esto? Aquí lo explicamos.
“El problema con las enfermedades de salud mental es que
muchas personas no las consideran enfermedad como tal”, afirma Rodrigo
Gillibrand, jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital del
Trabajador ACHS. Esto ocurre porque no tienen síntomas tan visibles, “pero un
trastorno bipolar, una depresión o estrés postraumático, son patologías como
cualquier otra y deben ser tratadas adecuadamente”, agrega.
Suele haber mucha desinformación con respecto a este tipo
de trastornos, lo que genera un estigma en torno a ellos. Por lo mismo, muchas
personas se avergüenzan de pedir ayuda y nunca son diagnosticadas y las que
están en terapia, deben cargar con un peso social extra que puede hacer más
difícil su tratamiento.
EL ROL DE LA FAMILIA Y LAS REDES DE APOYO
Frente a cualquier tipo de enfermedad es vital contar con
redes de apoyo, como la familia, amigos o compañeros de trabajo, porque son
ellos el círculo más cercano que puede contener al afectado y ayudarlo a
levantarse.
Sin embargo, en el caso de este tipo de patologías muchas
veces ocurre lo contrario. “En ocasiones, los que detonan o los que hacen que
un cuadro psiquiátrico se mantenga, son precisamente los conflictos familiares,
por eso es crucial que el entorno se convierta en un aliado del paciente y que
coopere en todo lo que se necesita”, explica Rodrigo Gillibrand, ya que de esta
forma el tratamiento puede ser mucho más exitoso.
¿Cómo podemos ayudar?
Si en nuestro círculo íntimo hay una persona con un
trastorno psiquiátrico, nuestro rol es importante en su recuperación. Por eso,
pongamos en práctica lo siguiente:
• ACEPTAR LA ENFERMEDAD: aunque parezca que
no está ahí porque no hay una lesión o síntoma físico evidente, reconozcamos
que existe una patología y dejemos de creer que lo que le pasa al otro es “para
llamar la atención” o “lo hace para manipular.”
• SOLICITAR INFORMACIÓN: involucrarse con la
enfermedad y saber cómo lidiar con ciertos aspectos, genera tranquilidad. La
mejor forma de obtener esa información es preguntándosela directamente al
especialista.
• ESTIMULANDO POSITIVAMENTE: alentemos a la
persona en su tratamiento y démosle fuerza, aun cuando la enfermedad sea
complicada. La persona necesita saber que hay alguien que lo apoya
incondicionalmente y que no emitirá juicios sobre su situación.
• ESTANDO DISPONIBLES: ofrezcamos ayuda para
todo. Dependiendo del tipo de patología, pueden haber personas que sientan
temor de andar solas en la calle o estén más distraídas por lo que olvidan
ciertas cosas. A ellas, démosle la seguridad de que pueden contar con nosotros.









