miércoles, 30 de noviembre de 2016

Auto cuidado como salud mental

El estigma de las enfermedades de salud mental

Miles de personas en nuestro país sufren de trastornospsiquiátricos. De hecho, es probable que todos tengamos un amigo, familiar o conocido que padezca alguno. Pero tras ellos suelen esconderse muchos mitos que dificultan el diagnóstico, tratamiento e integración social de quienes los sufren. ¿Qué podemos hacer para revertir esto? Aquí lo explicamos.

“El problema con las enfermedades de salud mental es que muchas personas no las consideran enfermedad como tal”, afirma Rodrigo Gillibrand, jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital del Trabajador ACHS. Esto ocurre porque no tienen síntomas tan visibles, “pero un trastorno bipolar, una depresión o estrés postraumático, son patologías como cualquier otra y deben ser tratadas adecuadamente”, agrega.

Suele haber mucha desinformación con respecto a este tipo de trastornos, lo que genera un estigma en torno a ellos. Por lo mismo, muchas personas se avergüenzan de pedir ayuda y nunca son diagnosticadas y las que están en terapia, deben cargar con un peso social extra que puede hacer más difícil su tratamiento.

EL ROL DE LA FAMILIA Y LAS REDES DE APOYO


Frente a cualquier tipo de enfermedad es vital contar con redes de apoyo, como la familia, amigos o compañeros de trabajo, porque son ellos el círculo más cercano que puede contener al afectado y ayudarlo a levantarse.

Sin embargo, en el caso de este tipo de patologías muchas veces ocurre lo contrario. “En ocasiones, los que detonan o los que hacen que un cuadro psiquiátrico se mantenga, son precisamente los conflictos familiares, por eso es crucial que el entorno se convierta en un aliado del paciente y que coopere en todo lo que se necesita”, explica Rodrigo Gillibrand, ya que de esta forma el tratamiento puede ser mucho más exitoso.

¿Cómo podemos ayudar?

Si en nuestro círculo íntimo hay una persona con un trastorno psiquiátrico, nuestro rol es importante en su recuperación. Por eso, pongamos en práctica lo siguiente:

     •     ACEPTAR LA ENFERMEDAD: aunque parezca que no está ahí porque no hay una lesión o síntoma físico evidente, reconozcamos que existe una patología y dejemos de creer que lo que le pasa al otro es “para llamar la atención” o “lo hace para manipular.”


     •     SOLICITAR INFORMACIÓN: involucrarse con la enfermedad y saber cómo lidiar con ciertos aspectos, genera tranquilidad. La mejor forma de obtener esa información es preguntándosela directamente al especialista. 


     •     ESTIMULANDO POSITIVAMENTE: alentemos a la persona en su tratamiento y démosle fuerza, aun cuando la enfermedad sea complicada. La persona necesita saber que hay alguien que lo apoya incondicionalmente y que no emitirá juicios sobre su situación.


     •     ESTANDO DISPONIBLES: ofrezcamos ayuda para todo. Dependiendo del tipo de patología, pueden haber personas que sientan temor de andar solas en la calle o estén más distraídas por lo que olvidan ciertas cosas. A ellas, démosle la seguridad de que pueden contar con nosotros.






EL DESAFÍO DE CONSTRUIR UNA “CULTURA PREVENTIVA”


El concepto de “cultura de seguridad” nace en los años 80 vinculado fundamentalmente a los accidentes mayores y en concreto al accidente nuclear de Chernobyl, pasando a ser denominado “cultura preventiva”cuando con el tiempo se amplía al conjunto de riesgos y adopta una dimensión global.
El planteamiento surge al comprobar la falibilidad de los sistemas de gestión de la seguridad en empresas de alto riesgo, después de grandes inversiones realizadas en su definición, implantación y desarrollo, estos sistemas no son capaces de garantizar la seguridad y se producen accidentes catastróficos. El concepto de “cultura de seguridad” nace para salvar este “gap”, entendiéndose como la capacidad global de una organización para garantizar el funcionamiento eficaz de sus sistemas de gestión de seguridad y salud, la ausencia de esta capacidad aumenta la posibilidad de fallos del sistema.
No se puede obviar la aportación de las normas, procedimientos, responsabilidades, ordenación de recursos, etc., que conlleva la implantación de un sistema de gestión, pero si es necesario conocer el plus que aporta la cultura preventiva al funcionamiento óptimo y eficaz de los sistemas de gestión. Simón y Frasee (1) nos ayudan a clarificar la idea con un ejemplo que por sencillo y cercano es aun más descriptivo:

“La cultura preventiva es como el caldo del estofado: la carne y las verduras son los elementos básicos (normas, equipamiento, recursos) pero si el caldo (liderazgo, visibilidad, confianza, apoyo, integridad) está rancio se echará a perder el guiso (programa preventivo).”

La cultura preventiva por lo tanto es un elemento clave para el desempeño óptimo de las organizaciones en materia de seguridad y salud, ya que el esfuerzo preventivo realizado por las organizaciones  llega a ser menos eficaz, es decir llega un momento en el que los recursos aplicados a seguridad y salud no dan los resultados esperados. Un ejemplo gráfico lo tenemos en la figura; en un eje se representan los resultados de la gestión de seguridad y salud, mediante el índice de incidencia y en el otro eje la evolución temporal. Son muchos los autores que constatan esta representación.

Las empresas comienzan a tener resultados positivos de reducción de siniestralidad cuando comienzan a aplicar normas e invierten en tecnología, en esta etapa las inversiones se realizan en mejoras de ingeniería (equipos y procesos) y se comienza a poner énfasis en la seguridad. La evolución temporal constata que las bajadas de los índices de siniestralidad se estancan y la línea se convierte en asintótica.
Las organizaciones que siguen mejorando y no se conforman, comienzan a integrar la seguridad y salud en los procesos de trabajo, empiezan a implantar un sistema de gestión de la seguridad y salud efectivo. La inversión se realiza en la definición e integración de sistemas, en la recogida de datos y análisis de los mismos, en la definición de competencias y responsabilidades, formación, etc., se comienza en definitiva a gestionar los riesgos. La puesta en marcha y mejora de los sistemas de gestión en seguridad y salud dan resultados, los índices de siniestralidad siguen bajando, pero de nuevo se produce una ralentización en el descenso, de nuevo se llega a una asíntota. En algunos casos en los que los sistemas de gestión tienen un alto grado de implantación y efectividad la línea asintótica se encuentra en niveles muy bajos.

Pero hay empresas que quieren seguir mejorando y conseguir reducir su siniestralidad a cero, o a niveles de incidencia muy bajos, necesitan seguir realizando un esfuerzo preventivo, esfuerzo que está ligado a la mejora de la “cultura preventiva”. Las organizaciones que comienzan a recorrer este camino invierten en la evaluación de aspectos culturales, comienzan a observar el comportamiento y a analizar sus causas; se trata de empresas que ponen en marcha programas de refuerzo del liderazgo en seguridad y salud, donde la dirección tiene un papel crucial y se fomenta la asunción personal de responsabilidades, el compromiso compartido, la transparencia y se reconoce la participación activa en la mejora de todos los miembros de la organización.

Son muchas las empresas que ya están desarrollando estrategias y programas de fomento de la cultura preventiva, se trata sin duda de empresas que buscan la excelencia, empresas que quieren convertirse en empresas saludables, para las que la seguridad y salud es un valor de su negocio.

Consejos básicos para evitar accidentes en el trabajo

La prevención de accidentes es un desafío que nos involucra a todos. Por una parte, las empresas tienen un papel fundamental en proponer acciones que fomenten la seguridad, pero también debe existir un compromiso de parte de los trabajadores que les permita resguardar su propia integridad y la del resto de sus compañeros. Para lograrlo, aquí proponemos cinco iniciativas básicas.

Conoce el reglamento interno

Por ley, toda empresa debe contar con un reglamento interno de higiene y seguridad. En él se de tallan aspectos tan importantes como las acciones que no puedes realizar porque implican un riesgo para tu integridad o la del resto, o qué elementos de protección personal debes utilizar de acuerdo a tu labor, por eso es un documento que necesariamente todos deben conocer. Si aún no revisas el de tu lugar de trabajo, solicítalo a tu jefatura o al área de prevención, según corresponda.


Participa en cursos de capacitación



En la ACHS contamos con una amplia oferta de cursos de formación y si bien algunos de de ellos deben ser solicitados por la empresa para su implementación, existen otros en modalidad online que puedes gestionar directamente en el sitio. Realizar estos cursos por cuenta propia y participar activamente en otras iniciativas que fomenten la prevención de riesgos, te entregará valiosas herramientas que podrás poner en práctica diariamente.

Solicita información sobre riesgos asociados a su función

Este consejo aplica sobre todo a quienes son nuevos en una empresa. Si te quedan dudas con respecto a algún procedimiento o sobre las funciones que debes realizar, no te expongas a ningún riesgo y pide información. Es cierto que, en parte, esto es responsabilidad de la empresa, pero una actitud pro-activa y comprometida con la seguridad finalmente se traduce en una menor tasa de accidentes.

Pon atención a ciertos riesgos y da aviso sobre irregularidades

¿Te toca operar una máquina y te diste cuenta que no funciona correctamente? Infórmalo oportunamente a tu jefatura para que lo solucionen y nunca intentes hacerlo por tu cuenta si no tienes los conocimientos suficientes. Si ves otras situaciones de riesgo como líquidos derramados en el suelo, por ejemplo, también da aviso para evitar que otros trabajadores se accidenten. De igual forma, si tus elementos de protección personal se rompen o sufren un desperfecto da aviso inmediatamente al área pertinente que los repongan.

Practica y promueve el autocuidado

Esto resume todos los consejos entregados anteriormente. El autocuidado es una actitud que traspasa las condiciones de trabajo y las características del entorno, es la conducta que una persona adopta para protegerse a sí misma y al resto. Esta “conciencia” sobre los riesgos que nos rodean, finalmente evita que nos expongamos a algún peligro y por eso es la base de la prevención de accidentes.


¿Qué es el autocuidado laboral?

El autocuidado laboral puede ser definido como un conjunto de competencias laborales que permiten a un trabajador tomar buenas decisiones al enfrentar riesgos, sobre la base de valores interiorizados, y desarrollar prácticas y hábitos que le permitan mantener e incluso mejorar pro-activamente su propia seguridad y salud.

Una persona que practica el autocuidado es aquella que se percibe como un ser valioso en su condición de ser humano y que está en capacidad de construir su propio proyecto de vida. En su ambiente laboral, personal y familiar, piensa en soluciones que lo benefician tanto a él como a sus compañeros.

El autocuidado implica asumir la responsabilidad de escoger estilos de vida y de trabajo saludables, en la medida de las propias limitaciones y posibilidades.


Una persona que se caracteriza por tener una gran AUTOESTIMA; sabe que para comportarse con seguridad no necesita de unas normas que se lo estén recordando o de un supervisor que le esté vigilando.



Historia de la cultura preventiva

Cada vez es más frecuente en el mundo empresarial actual el concepto de “cultura de la prevención” o “cultura preventiva”. Son muchas las empresas que remarcan dicho concepto como valor interno con la finalidad de crear un marco en el que la seguridad y la prevención de incidentes se conviertan en uno de sus principales pilares. El concepto nace como “cultura de seguridad” en los años 80 vinculado fundamentalmente a los accidentes mayores y en concreto al accidente nuclear de Chernobyl, pasando a ser denominado “cultura preventiva” cuando con el tiempo adopta una dimensión más global.

Numerosos autores han definido la cultura preventiva como un sub-aspecto de cultura organizacional basado en la consecución de una  serie de objetivos con la finalidad de mejorar la seguridad en las instalaciones. Una de las definiciones más representativas sería la siguiente:

“Una cultura preventiva existe dentro de una organización en donde cada empleado individualmente, sin importar su posición en la estructura, asume un rol activo en la prevención de errores y ese rol es apoyado por toda la organización.”

Eiff (1999). EE.UU.

De dicha definición podemos extraer que la cultura preventiva se traduce en una actitud pro activa individual de todos y cada uno de los miembros que forman la organización en todo lo referente a aspectos de seguridad y salud. Es por este motivo, que cada persona que forma parte de la empresa independientemente de su nivel jerárquico, sección, tipo de trabajo, etc, debe integrar en su día a día una conducta activa en la toma de conciencia y en el fomento de hábitos seguros y comportamientos responsables frente a cualquier aspecto relacionado con la prevención de riesgos en el trabajo.

Son tres los elementos clave que sostienen una cultura preventiva sólida. En primer lugar la comunicación entre todas las personas que integran la organización. Dicha comunicación, tanto horizontal como vertical, debe favorecer un clima óptimo en el cual cualquier aspecto en materia de seguridad pueda ser expuesto, valorado y resuelto. La comunicación entre departamentos, áreas, secciones, mandos y responsables, favorece la integración de una óptica preventiva en el desarrollo diario de la actividad de la empresa.

El segundo elemento imprescindible es el compromiso de todos los integrantes. Éste marca los comportamientos y las decisiones a todos los niveles, incluyendo la seguridad en la  administración del tiempo de la propia actividad económica y considerando la prevención de incidentes como un valor más añadido de la organización. El último elemento clave es la participación constructiva de todas las personas de la organización. La gestión preventiva de cualquier empresa es un sistema el cual siempre debe tener como objetivo la mejora continua a través de la integración de todos los procedimientos que lo forman. Para ello es imprescindible la interacción personal basada en una actitud positiva y colaboradora que permita avanzar y mejorar día a día.


Sin duda la creación de una cultura preventiva es un proceso continuo. Parker presenta la consecución de la misma como un camino progresivo diferenciando cinco niveles de avance:

• Patológico: nivel en el que se agrupan organizaciones que únicamente intervienen en    seguridad y salud cuando lo requiere la autoridad.

• Reactivo: empresas que actúan cuando ocurren incidentes.

• Formalista: agrupa organizaciones que tiene implantado un sistema de gestión y se cumplen unas reglas.

• Pro activo: la gestión de la seguridad y salud se realiza mirando al futuro e incorporando la seguridad en el diseño. Los trabajadores/as están involucrados/as en la práctica y colaboran adecuadamente en la gestión preventiva.

• Generativo: se han conseguido estándares muy altos, los errores y fallos se utilizan para mejorar, se buscan los fallos antes de que ocurran.

Conseguir que un cultura preventiva llegue a un nivel pro activo o generativo está en la mano de todos y cada uno de los integrantes de la organización. Siempre que exista una creencia colectiva en seguridad y salud y la implicación correspondiente, conseguiremos avanzar en el camino hacia una cultura preventiva sólida.

AUTOCUIDADO DEL EQUIPO DE TRABAJO

Cada vez se ha ido haciendo más frecuente que los equiposde trabajo realicen actividades de autocuidado. El autocuidado de un equipo de trabajo se refiere a poner en práctica una serie de estrategias para fortalecer el equipo, evitar su desgaste excesivo, prevenir la ocurrencia de patologías de distinto tipo en sus integrantes, mantener la eficacia del grupo, así como mantener la sensación de bienestar subjetivo.

En general las estrategias de autocuidado apuntan a cuatro áreas: la primera es la preocupación por las condiciones físicas de trabajo y los riesgos que pueda haber. La segunda área se refiere a llevar a cabo actividades que promuevan la identidad grupal y el sentido de pertenencia. La tercera área se relaciona con aprender a manejar mejor las emociones y tensiones propias del trabajo y de cada cargo en particular. Y la cuarta se refiere a aspectos extralaborales, lúdicos y sociales. Lo importante es que sea el mismo equipo quien tome conciencia de la necesidad de autocuidarse (de ahí su nombre), y ponga en ejecución estas prácticas, aunque a veces sea necesario contar con el apoyo externo.


Actividades prácticas sencillas y que pueden incluirse en alguna o varias de las cuatro áreas señaladas, son por ejemplo desayunos grupales cada cierto tiempo, una convivencia, hacer pausas saludables, reuniones de autoanálisis, traer algún experto para una charla, actividades de integración en general como celebrar los cumpleaños, talleres de inteligencia emocional, cursos de manejo de conflictos, actividades de recreación o deportivas, y un gran etc.

Algunas de estas actividades pueden ser implementadas por el propio equipo, pero algunas de ellas es conveniente que sean llevadas a cabo por asesores externos.

Si bien es cierto que el autocuidado de equipos se ha dado principalmente en equipos de salud mental o psicosociales, se ha ido extendiendo cada vez más a otros ámbitos laborales, incluso a la empresa privada, porque estas organizaciones han ido comprendiendo sus beneficios. De hecho, la gran mayoría de los trabajos actuales tienen exigencias elevadas de metas, lo que puede acarrear tensiones y conflictos al interior del grupo. O a veces los mismos sistemas de turno –sobre todo cuando son en altura geográfica-, generan irritabilidad y tienden a empobrecer la comunicación y las relaciones humanas del equipo. Un inteligente ejecutivo de una minera que comprendió muy bien estos principios, mantiene estas prácticas en forma permanente, y cada dos años me pide un taller de autocuidado, que normalmente realizamos con la modalidad de team building. Ni que decir que su equipo es excelente, pues cumple siempre las metas de la compañía, tienen menos licencias médicas, y la misma gente que conforma el equipo son personas muy integradas y equilibradas.


Varios estudios han mostrado que las actividades de autocuidado del equipo producen efectivamente un mejoramiento del equipo y contribuyen a la salud mental del mismo. Los beneficios descubiertos ocurren tanto en el plano individual como en el grupal. Las personas aprenden a hablar de sus problemas, a revisar las metas como equipo, a comunicarse más abiertamente y sin tabúes, a manejar mejor las tensiones propias del trabajo, a pedir ayuda o apoyo, a manejar mejor los conflictos, etc. En síntesis, el autocuidado del equipo es definitivamente una actividad necesaria.



¿Qué entendemos por Auto cuidado?

Una definición interesante, entre muchas otras, la encontramos en la Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional(FISO), que nos dice que “el Autocuidado es el conjunto de habilidades y competencias a las que recurre el individuo para establecer procesos y manejos desde y hacia sí mismo, hacia el grupo, hacia la comunidad o hacia la empresa, con el objeto de gestionar y resolver sus propios procesos y su necesidad de desarrollarse como ser humano y frente a los desafíos del diario vivir”.

En tanto, para la Asociación Chilena de Seguridad, una de nuestras mutualidades que predica entre sus empresas afiliadas este concepto en su gestión preventiva, “el Autocuidado implica asumir la responsabilidad de escoger estilos de vida y de trabajo saludables, en la medida de las propias limitaciones y posibilidades. Una persona que practica el Autocuidado es aquella que se percibe como un ser valioso en su condición de ser humano y que está en capacidad de construir su propio proyecto de vida. En su ambiente laboral, personal y familiar, piensa en soluciones que lo benefician tanto a él como a sus compañeros”.

Entonces, de las definiciones anteriores, podemos inferir que el Autocuidado es una actitud que implica pensamientos, conocimientos y creencias en las personas; emociones y afectos y conductas. En el fondo, practicar el Autocuidado hace más competentes a los trabajadores o personas, toda vez que lo que es forma parte de los contenidos de las competencias en las personas (saber-saber hacer- saber ser).


En resumen, las estrategias y técnicas de Autocuidado no necesariamente se aprenden de libros y cursos especializados; hay recursos que tenemos como seres humanos conscientes de nuestra alimentación, cuidado del sueño y descanso, estado físico, protección de sí mismos y de sus compañeros, etc. El cuidarse a sí mismo y cuidar a otros es parte fundamental para una vida en sociedad, armónica y saludable. La conciencia corporal, mental y emocional no solo previene el malestar, sino que promueve una mejor calidad de vida y bienestar humano. De ello, inferimos que, en especial el Autocuidado es clave en la seguridad laboral.

¿Qué es cultura de prevención?


          Existe una gran confusión conceptual en relación al término “cultura”. 


No se ha proporcionado una definición unánimemente aceptada, no existen consensos sobre los indicadores de la misma y escasos trabajos se han emprendido para analizar la relación entre la cultura de seguridad y los resultados organizacionales.

Cuando se habla de la cultura de la prevención, no se trata de crear una nueva cultura. Es educar para crear una nueva cultura. Es educar para crear conciencia, adoptar nuevas conductas y una actitud responsable y de respeto por la protección de las vidas, el entorno, por las futuras generaciones; cultura de la prevención implica, una actitud colectiva que solo puede construirse mediante un largo proceso social, donde cada ser humano, como ciudadano común y/o como parte de los sistemas estructurales que componen la sociedad, sea capaz de cambiar situaciones amenazantes que coadyuvan con la dinámica social en los procesos de desarrollo y de ser coherentes  en las decisiones y en la práctica  de sus acciones.

Así pues podemos decir que cultura preventiva es: el conjunto de actitudes y creencias positivas, compartidas por todos los miembros de una empresa sobre salud, riesgos, accidentes, enfermedades y medidas preventivas.  También podemos definir la como  la actitud pro activa, de todos y todas los integrantes de las familias, escuelas, empresas y comunidades, para emprender acciones de prevención, independientemente de que exista o no un desastre inminente. Cultura de la prevención: la del compromiso por la seguridad, la promoción de la salud y el control total de pérdidas.

La cultura de la prevención de riesgos se fundamenta en el compromiso y la participación. Ciertamente, puede resultar extraño hablar de cultura de la prevención como una novedad. Hace ya más de diez años que existe en nuestro país un marco legal que presenta la cultura de la prevención como el eje, el objetivo y el medio fundamental para conseguir una mejora efectiva de las condiciones de vida y de trabajo de la población laboral mente activa.

Existen diferentes enfoques para abordar la prevención y cada uno de ellos puede resultar útil de algún modo. Una condición de éxito, necesaria pero no suficiente, es la participación de todos los trabajadores y trabajadoras. Pero esta participación tiene que ir acompañada del compromiso visible de todos los agentes implicados hacia esa cultura de la prevención, ese nuevo enfoque en el que se busca la excelencia en la calidad de vida laboral. En definitiva, la prevención debe integrarse en el día a día de la actividad, escolar y laboral, como un auténtico "estilo de vida" y no como una imposición. La nueva cultura de la prevención es algo que ya existe realmente en nuestro entorno y que se está implantando, aunque de forma no tan rápida como pudiéramos desear.

Así pues, múltiples sectores están mostrando un interés creciente por la cultura de seguridad como un medio para reducir la siniestralidad laboral y mejorar la competitividad de la empresa.

“Como el riesgo es inherente a la vida, la cultura de prevención debería ser inherente a todas las sociedades humanas”

En seguridad laboral ¿es clave el autocuidado?

Hoy en día, el término Autocuidado se ha ido posicionando paulatinamente en el quehacer diario de las empresas, contribuyendo de manera clave en su cultura preventiva, toda vez que cada uno de los integrantes de estas asuma una conducta segura en su lugar de trabajo, protegiéndose a sí mismos y a sus compañeros de los peligrosos existentes.


Cuando la práctica del Autocuidado se internaliza adecuadamente en la organización, la valoración de las personas hacia sí mismas es notoriamente mayor; pero, ¿cuál será el grado de relevancia en las empresas? Decimos que si la empresa ha asumido la seguridad como un valor y que dentro de sus indicadores de gestión presenta el desafío de mantener a mínimos niveles los accidentes y enfermedades profesionales, la herramienta del Autocuidado se torna poderosa para lograr estos fines.

Podemos comentar muchas cifras de entidades ligadas a la seguridad y salud ocupacional, como la OIT, la OMS, entre otras, que refuerzan la importancia y necesidad de integrar el Autocuidado a la gestión integrada de las organizaciones, pero la dimensión de las cifras de accidentes fatales en el mundo que indican estas instituciones, no hacen sino preguntarnos: “¿podemos estar conformes con la gestión que hacemos de la seguridad y salud ocupacional de los trabajadores en las organizaciones?”.


Sin duda que no, y en ese sentido, la herramienta del Autocuidado ha cambiado la mirada de las organizaciones desde una administración simple de la prevención a una gestión más armoniosa y sostenible. Ejemplos reales podemos encontrarlos en el sector minero, con la gestión HSEC (Health, Safety, Environment and Community).


martes, 29 de noviembre de 2016

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS DE SEGURIDAD Y SALUD LABORAL

CUANDO ESTÉS EN EL TRABAJO

Qué debes hacer

  • Revisa de forma periódica tus hábitos de trabajo para detectar posibles actuaciones que puedan generar riesgos.
  • Implícate en la Prevención de Riesgos Laborales de tu centro. 
  • Las salidas, zonas de paso, vías de evacuación y espacios de trabajo deberán mantenerse siempre despejados de objetos y líquidos o sustancias resbaladizas. 
  • Utiliza las herramientas y equipos de trabajo adecuados al trabajo que vayas a realizar y para el que han sido diseñadas. Respeta las instrucciones de empleo y mantenimiento. Si detectas anomalías en alguna máquina o herramienta durante su funcionamiento, manejo o inspección visual, informa al Responsable en materia de Seguridad y Salud Laboral del centro.
  • Usa aquellos equipos de protección individual (guantes, casco, protectores auditivos,…) que sean necesarios para protegerte de los riesgos a que estés expuesto.

Qué no debes hacer

  • No almacenes objetos en zonas de paso, vías de evacuación, ni en lugares que dificulten el acceso a los equipos de lucha contra incendios.
  • Nunca retires las protecciones ni anules los dispositivos de seguridad de los equipos de trabajo.
  • No sobrecargues, ni manipules indebidamente la instalación eléctrica.
  • No almacenes, ni manipules productos inflamables próximos a una fuente de calor.
  • No fumes, tomes alimentos o bebidas si trabajas con productos químicos o estas expuesto a contaminantes biológicos.

Trabajo

CUANDO MANIPULAS PRODUCTOS QUÍMICOS
  • Cuando vayas a manipular un producto químico, solicita y consulta su ficha de datos de seguridad. Lee la etiqueta. Manéjalo siguiendo las indicaciones contenidas en ellas.
  • En la fichas de datos de seguridad apareceran las indicaciones relativas al uso, almacenamiento, transporte, protecciones individuales necesarias, primeros auxilios, actuaciones en caso de derrame, incendios,…
  • Utilizas los equipos de protección individual que estén establecidos en la ficha de datos de seguridad, en la etiqueta y en la evaluación de riesgos.
  • No mezcles productos cuya combinación no esté autorizada por el fabricante. No uses envases de otros productos para trasvasar y en ningún caso emplees envases de bebidas o comida.
  • Asegúrate de que todos los productos están correctamente identificados y con su etiqueta.
  • No superpongas etiquetas, ni escribas o rotules sobre el etiquetado de envases potencialmente peligrosos. 
  • Sustituye siempre que sea posible los productos químicos peligrosos por otros menos nocivos. 
  • Respeta escrupulosamente las medidas de higiene personal.
Productos químicos

CUANDO MANIPULAS CARGAS MANUALMENTE
  • Siempre que sea posible, usa los medios mecánicos auxiliares de los que dispongas.
  • Las normas de seguridad para levantar cargas son:
    • Observa la carga: posible peso, forma, tamaño, zonas de agarre,…
    • Solicita ayuda si el peso es excesivo o hay que adoptar posturas incómodas y no se pueden usar medios mecánicos.
    • Adopta la postura de levantamiento: pies separados, espalda recta, mentón metido y rodillas flexionadas.
    • Sujeta firmemente la carga con las manos y acércate la al cuerpo.
    • Levanta suavemente la carga por extensión de las piernas, manteniendo la espalda derecha. No des tirones a la carga ni la muevas de forma rápida o brusca.
    • Evita giros del tronco, mueve los pies en lugar de la cintura.
  • En posición sentado, evita manejar pesos de más de 5 kg. Mejor hazlo de pie.
  • En las estanterías, procura colocar los objetos que usas con más frecuencia en las baldas de altura comprendida entre tu codo y media pierna cuando estás de pie.
  • Evita levantar cargas por encima de la altura de los hombros. Utiliza los elementos de ayuda (escaleras de mano).
  • Si transportas objetos voluminosos, no verás por dónde caminas. Asegúrate previamente que la zona de paso está libre y transitable.
  • En la movilización de personas, solicita la colaboración del usuario. Cuidarás tu espalda y potenciarás su grado de autonomía.
  • Para mantener tu espalda sana es fundamental que la ejercites. Haz ejercicios que fortalezcan, practica natación, etc.
Movilización persona

CÓMO ACTUAR EN CASO DE ACCIDENTE DE TRABAJO
  • Observar y valorar la situación antes de actuar.
  • Actuar con rapidez, pero manteniendo siempre la calma.
  • No mover a la persona accidentada si no es imprescindible.
  • Examinar al herido con mucho cuidado.
  • Intervendremos sólo si sabemos cómo actuar.
  • Nunca dar de comer o beber a una víctima que esté inconsciente. 
  • Aflojar las ropas que opriman y abrigar al accidentado si es necesario.
  • Tranquilizar al herido, transmitiendo seguridad en nuestra actuación.
  • Se le deberá tratar, que no trasladar, con urgencia.
  • Cuando auxilies debes protegerte: utiliza siempre guantes si prevees contacto con sangre.
  • Alejar a las personas curiosas y evitar aglomeraciones. Organizar dando las instrucciones precisas.
Accidente


MEDIDAS PREVENTIVAS ANTE LA EXPOSICIÓN SOLAR
Para evitar los daños ocasionados por la exposición solar durante el verano (quemaduras, insolaciones, afecciones oculares, cáncer de piel, etc.) se proponen las siguientes medidas preventivas que serán observadas, en la medida de lo posible, por las empleadas y los empleados públicos que realicen trabajos en el exterior:
  • Evitar, en la medida de lo posible, la exposición directa al sol en las horas centrales del día (de 12 a 16 horas).
  • Intentar que la ropa de trabajo cubra la mayor parte del cuerpo para evitar la exposición a la radiación solar y tratar de que sea de colores claros para disminuir la absorción de calor.
  • Proteger la cabeza y la cara con gorros de ala ancha o viseras. Utilizar otras barreras físicas para que el sol no llegue a la piel como sombrillas, parasoles, etc.
  • Utilizar cremas de protección solar con un factor de protección mayor de 15-20 para evitar las quemaduras solares. En el caso de individuos especialmente sensibles al sol (piel blanca, que habitualmente no se broncea, ojos azules, etc.) la protección se hará con filtros superiores a 30. Éstas deberán aplicarse sobre la piel seca, 30 minutos antes de la exposición al sol y renovarse cada 2 horas aproximadamente.
Desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales, las cremas de protección solar son consideradas como equipos de protección individual, por lo tanto habrán de ser suministradas por las Secretarías Generales correspondientes a los trabajadores expuestos. Igualmente su uso será obligatorio para los trabajadores afectados.
Imagen del sol
MEDIDAS PREVENTIVAS ANTE LA EXPOSICIÓN A TEMPERATURAS ELEVADAS
La exposición a temperaturas elevadas puede verse agravada por el hecho de realizar un trabajo físico intenso. Para evitar que estas circunstancias puedan afectar a la seguridad y salud de los trabajadores expuestos, se proponen las siguientes medidas preventivas:
  • Beber agua con frecuencia y en cantidades pequeñas en lugar de grandes cantidades de forma espaciada. No consumir bebidas alcohólicas ni excitantes ya que pueden aumentar la deshidratación.
  • Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor. Evitar el consumo de comidas grasas.
  • Disponer que las tareas de más esfuerzo físico se hagan en los momentos de menor calor de la jornada. El periodo más caluroso del día, al sol, en días despejados, es el comprendido entre las 2 de la tarde (las 12 de la mañana en hora solar) y las 5 y media de la tarde (las 3 y media de la tarde en hora solar).
  • Durante las horas más calurosas del día evitar la realización de tareas pesadas, los trabajos especialmente peligrosos y el trabajo en solitario.
  • Modificar los horarios de trabajo durante el verano para que, donde el proceso de trabajo lo permita, no se trabaje durante las horas de más calor del día.
  • Establecer la rotación de trabajadores en las tareas donde puede haber mucho estrés térmico por calor.
  • En el caso de producirse calambres musculares tras una exposición prolongada a altas temperaturas, actuar de la forma siguiente:
    • Parar toda la actividad y descansar en algún sitio fresco.
    • Beber zumos ligeros y bebidas deportivas diluidas en agua.
    • Consultar al médico si los calambres duran más de una hora.
  • Cuando se realicen jornadas prolongadas en ambientes calurosos y con esfuerzo físico intenso puede producirse un golpe de calor, cuyos síntomas principales son congestión en la cara, dolor de cabeza, respiración rápida, sudor frío y debilitamiento del pulso. En estos casos la secuencia a seguir sería la siguiente:
    • Llamada al 131
    • Mientras se espera, situar al trabajador en un lugar fresco (tumbado hacia arriba y con la cabeza más alta que el cuerpo) y tratar de enfriar el cuerpo mediante la aplicación de compresas de agua fría en la frente, cuello y en la parte interior de los brazos.

Autocuidado




Durante algún tiempo la mayoría de los accidentes que ocurren en nuestro país son a causa de conductas riesgosas, causadas a veces por la propia persona, por ejemplo: el cruzar la calle por lugares no autorizados, caminar por sectores con poca visibilidad, conducir a alta velocidad y bajo la influencia del alcohol, correr por escaleras, realizar juegos bruscos, jugar con fósforos, ingerir medicamentos no autorizados, etc. 
Por tanto, debemos preguntarnos quiénes son las personas que más se perjudican si ocurre un accidente? o cuál es la persona más importante en tu vida?. Ante esa pregunta lo primero que tenemos que tener claro es que nosotros somos los más importantes y que debemos amarnosbajo esa aclaración cuidarnos y tener siempre presente que si nosotros no estamos bien,  nuestro entorno social, familiar y de trabajo se ve también afectado.
Si amamos la vida, tenemos metas y sueños a futuro, debemos cuidarnos.
Si queremos crecer y ser felices, debemos cuidarnos.
Si nos respetamos, debemos cuidarnos.
Debemos recordar siempre que SOMOS ÚNICOS IRREPETIBLES E IRREEMPLAZABLES.
Para esto los invitamos a tener una actitud positiva y valorar la vida, de esa manera nuestras acciones estarán libre de riesgos.




viernes, 25 de noviembre de 2016

ACHS llama a trabajadores de la educación al autocuidado durante primeros meses del año.

La asociación Chilena de Seguridad (ACHS) está desarrollando la campaña, "En este regreso a clases, saquémonos un 7 en prevención", iniciativa que pone énfasis en la prevención de los accidentes del trabajo y los problemas de salud laboral de los trabajadores del mundo de la educación, entre estos, profesores, educadoras de párvulos, asistentes de párvulos, auxiliares, asistentes de la educación y directivos.
La ACHS explicó que marzo es un mes marcado por el regreso a clases y la rutina en general, y uno de los más afectados son quienes se desempeñan en el rubro de la educación.

En los meses de marzo y abril se incrementan los accidentes del trabajo en el sector educación, ya que el largo período de vacaciones genera ansiedad en los estudiantes y también en los apoderados, lo que produce que los funcionarios de estos establecimientos se vean sometidos a niveles de carga física y mental superior a la de otras épocas del año.
Además, la totalidad de la atención de los directivos, supervisores, educadores y trabajadores del sector educación, está centrada en la gestión administrativa y educativa del inicio del año escolar, dejando de lado temas propios de su gestión como es el control de los peligros.
Leonardo Aguirre, especialista del sector educación de la ACHS, dijo que, como cada año, se ha puesto a disposición de la comunidad escolar una nueva campaña.
Con respecto a los tipos de enfermedades laborales a las que se exponen los profesores, el especialista dijo que las más frecuentes son las laringopatías, los trastornos músculo-esqueléticos por sobre esfuerzos y los problemas de salud mental. En términos de gravedad o de días de licencia médica, este orden se invierte, siendo los problemas de salud mental los que más días de licencia requieren.
El rol de los trabajadores de la educación es fundamental para mantener las condiciones de salud y seguridad en el trabajo. En el caso particular de los educadores y docentes, éste es más importante aún porque, además de cuidar su propia seguridad, tienen la oportunidad de ir formando una cultura de prevención trabajando estos temas con el ejemplo y curricularmente con sus alumnos desde el jardín infantil hasta que los jóvenes egresen de cuarto medio.
Aguirre enfatizó que la prevención de riesgos en un establecimiento educacional es mucho más que contar con un plan de emergencias para saber actuar correctamente. Se trata de anticiparse a los hechos "es necesario identificar los peligros existentes y adoptar las medidas oportunas para evitar que estos puedan dañar a sus estudiantes, a sus familias y a ellos mismos, por tanto a toda la comunidad educativa", indicó.
En la actualidad, la ACHS cuenta con una malla de capacitación especial para el sector educación, a la que pueden acceder las instituciones y los establecimientos de educación con los cursos presenciales y en la modalidad e-learning.

El especialista recomendó a los docentes, usar calzado apropiado para el trabajo en la sala: de taco bajo, blandos, con planta de goma y que afirmen bien el pie para evitar torceduras y caídas.
También, evitar permanecer sentado, arrodillado, agachado o de pie por períodos largos de tiempo. Alternar el trabajo sentado y de pie y tratar de caminar dentro de la sala; cuidar la salud vocal, evitar dar gritos cuando se esté en la sala de clases.
Igualmente, al agacharse para acercarse a un niño pequeño, se deben flectar las rodillas, de esta forma se evita el dolor de espalda. Si debe tomarlo en brazos, recordar agacharse siempre flectando rodillas y manteniendo la espalda lo más recta posible. Usar las piernas para levantarlo.
Preferir una alimentación sana y balanceada que contenga verduras y frutas; al observar a los niños en conductas difíciles de manejar hay que intentar generar vínculos con él para comprenderlo y apoyarlo.
Dijo que trabajar con niños puede generar a veces desgaste, por lo que se recomienda realizar labores para desconectarse del trabajo.


ONEMI lanza campaña de autocuidado y ayuda mutua durante emergencias



·         “Yo me preparo,Chile se prepara” es el nombre de la iniciativa con que la institución busca concientizar a la comunidad respecto de que estar preparados ante la ocurrencia de una emergencia es responsabilidad de todos.






Un llamado a que la comunidad se reconozca como un agente activo en la prevención y respuesta ante emergencias, y destacar la importancia de la ayuda mutua son los principales objetivos de la campaña “Yo me preparo, Chile se prepara”, lanzada durante esta jornada por la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública (ONEMI).
Para ello, la institución ha dispuesto un espacio especial dentro de su sitio web, www.onemi.cl, en el que se encuentra disponible todo el material preventivo que ha desarrollado el organismo para campañas y programas, como “Chile Preparado”, “Familia preparada”, el “Plan Integral de Seguridad Escolar” y el “Visor Chile Preparado”, entre otras iniciativas.
En la oportunidad, el director nacional de ONEMI, Ricardo Toro, se refirió a la importancia de que la comunidad sea parte de un “Chile Preparado”, destacando el rol fundamental que cumple la ciudadanía en las acciones de auto cuidado y ayuda mutua al enfrentar una emergencia.
“Fortalecer en el país una cultura preventiva, en donde –además- la población esté mejor  preparada, es responsabilidad de todos y todas. En ese sentido, si yo sé lo que tengo que hacer, mi familia estará más protegida y podré ayudar a los demás. Debemos tener claro que las personas siempre serán la primera respuesta frente a una emergencia, ya sea en la casa, en el colegio, o en el trabajo,” dijo Toro.
De igual forma, la autoridad invitó a la comunidad a visitar esta campaña en el sitio web de ONEMI para “que la información que entregamos en nuestras iniciativas en terreno esté siempre fresca en la comunidad. Todos nuestros contenidos en materia de prevención se encuentran disponibles en formato digital en este sitio institucional”.
Cuáles son los elementos que debe contener un kit de emergencias, elaborar un plan de emergencia familiar y conocer las amenazas a las que estamos expuestos en todo el territorio nacional son parte de los contenidos que la ciudadanía puede encontrar en el sitio web de ONEMI. Junto a lo anterior, a través de vídeos se explica a la ciudadanía cuál es el rol y funciones de la Oficina Nacional de Emergencia.
La campaña “Yo me preparo, Chile se prepara” tendrá una duración de tres semanas y se difundirá a través de internet y de radios de alcance nacional, regional y comunitarias.